La biota ediacarana – www.Ediacaran.org

Subdivisión de la biota ediacarana
Ha habido muchos intentos de clasificar o dividir la macrobiota ediacarana en grupos más pequeños, sobre la base de la morfología o de las afinidades biológicas percibidas. Muchos de los primeros intentos (resumidos en Fedonkin et al. 2007) clasificaban la mayoría de ellos como pertenecientes a varios grupos de animales modernos, pero esa opinión ha caído en gran parte en el olvido tras las críticas de Seilacher a la hipótesis animal (véase la discusión más abajo).
En los últimos años han surgido dos esquemas que intentan subdividir la biota ediacarana siguiendo líneas puramente morfológicas, y ambos afirman específicamente que las agrupaciones no son «clados», sino simplemente grupos de organismos vinculados por un plan corporal común (Grazhdankin 2014; Laflamme et al. 2013 – propuesto por primera vez en Erwin et al. 2011). Los grupos propuestos por estos estudios son en general coherentes, pero difieren en varios detalles importantes (véase la discusión en Liu et al., 2016).
En este sitio web, agrupamos los organismos siguiendo en líneas generales el esquema esbozado por Marc Laflamme (en Erwin et al. 2011), aunque también tenemos en cuenta algunas de las sugerencias de Dimitriy Grazhdankin sobre grupos alternativos. Sin embargo, tras el reciente reconocimiento de que Dickinsonia es bilateralmente simétrica (Gold et al. 2015), ha quedado claro que Dickinsonia ya no refleja el grupo al que se sugirió que pertenecía (los Dickinsoniomorfos, que se sugiere que comparten un plano de simetría de deslizamiento). Por ello, hemos optado por incluir todos los antiguos taxones dickinsoniomorfos (excepto Dickinsonia) en un grupo denominado «antiguos dickinsoniomorfos» hasta que se resuelva esta cuestión.
¿Qué eran estos organismos?
Existe un amplio consenso en la comunidad investigadora de que los grupos ediacaranos incluyen algunos de los primeros animales, pero no siempre ha sido así. Cuando se describieron por primera vez, los fósiles ediacaranos se consideraban casi todos miembros extintos de diversos grupos de animales; por ejemplo, las formas parecidas a las frondas se consideraban miembros antiguos de los cnidarios (el grupo que incluye los corales, las plumas de mar y las medusas), y organismos como Spriggina y Dickinsonia se consideraban gusanos anélidos (Wade 1972).
Sin embargo, en una serie de trabajos realizados entre 1984 y 1994, y basándose en las sugerencias anteriores de Pflug y Fedonkin, el icnólogo alemán Adolf Seilacher cambió por completo el campo al sugerir que estos grupos no eran animales en absoluto, sino un grupo de organismos que estaban más relacionados entre sí que con cualquier otra cosa. Esta idea culminó con la creación de un nuevo grupo a nivel de filo, los Vendobionta (Buss & Seilacher 1994). Los Vendobionta se consideraban como un grupo hermano de los Cnidaria, pero que carecía de los cnidos que contienen nematocitos y que definen el grupo de los cnidarios modernos.
Estas ideas, radicales en su momento, provocaron un período de reflexión en la ciencia ediacariana en el que se propusieron un sinfín de afinidades no metazoarias (discutidas en Seilacher et al. 2003), pero ahora parece que el argumento ha cerrado el círculo, y estos grupos vuelven a ser considerados animales. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría antes, se sostiene ampliamente que los grupos ediacaranos constituyen linajes ya extinguidos dentro de los animales (por ejemplo, Budd & Jensen 2015), pero se necesitan más trabajos para confirmarlo.