Cómo su cintura puede afectar a su esclerosis múltiple

Todos hemos hecho el baile de la cremallera. Te contoneas por la habitación, aguantando la respiración y subiendo a duras penas tus vaqueros demasiado ajustados hasta que se abrochan. Si tienes esclerosis múltiple (EM), vigilar tu peso podría hacer algo más que ayudarte a entrar en tus vaqueros favoritos. Y es que cada vez hay más pruebas que sugieren que existe una relación entre la obesidad y la EM.

En primer lugar, ¿qué entendemos por obesidad? Empecemos por calcular el índice de masa corporal, o IMC. Esta es la medida que utilizan los médicos para determinar si su peso es saludable para su estatura. Para calcular el tuyo, sólo tienes que dividir tu peso en kilogramos, por tu altura en metros, al cuadrado (es decir, multiplicado por sí mismo).

Por ejemplo, si pesas 65 kg y mides 1,68 metros, tu IMC sería 65 dividido por (1,68×1,68), lo que equivale a 23. (Como alternativa, si odias las matemáticas, puedes escribir aquí tu altura y tu peso).

Cualquier cosa entre 18,5 y 25 se considera saludable. Entre 25 y 30 se considera sobrepeso. Por encima de 30 lamentablemente se considera obesidad. Gah. Ahora bien, esto es lo que importa1.

La obesidad y el riesgo de esclerosis múltiple

Ser obeso no es bueno para la salud por varias razones. Los médicos siempre han sabido que el exceso de grasa afecta al corazón, por ejemplo. Sin embargo, los investigadores descubren cada vez más que la obesidad también provoca una serie de cambios bioquímicos que pueden afectar gravemente a la salud a largo plazo.

Uno de estos cambios afecta a los niveles de un mensajero químico llamado leptina que interviene en la regulación del apetito2. Además de indicarle cuándo está lleno, la leptina también es una citoquina, un compuesto inflamatorio que puede afectar al sistema inmunitario3. Un estudio reciente descubrió que las mujeres con esclerosis múltiple que eran obesas tenían mayores niveles de la hormona leptina. Además, la obesidad se asociaba a un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple; de hecho, las mujeres que eran obesas a los 20 años tenían el doble de probabilidades de desarrollar esclerosis múltiple más adelante que las que no eran obesas. Los investigadores sugirieron que esta relación podría explicarse por el hecho de que la leptina promueve respuestas inflamatorias en el organismo4. Dado que los niveles de obesidad están aumentando, esto también puede ayudar a explicar por qué la incidencia de la EM parece estar aumentando.

También es probable que el sobrepeso pueda afectar al curso de la EM. Otro estudio reciente descubrió que las personas con formas progresivas de la enfermedad tenían niveles más altos de leptina que las que no tenían EM, o las que tenían una forma recidivante de la enfermedad. De nuevo, los investigadores sugirieron una relación entre los niveles de leptina y la inflamación como factor5.

Otra posible explicación de la relación entre la obesidad y el riesgo de EM es que la obesidad parece reducir los niveles de vitamina D6. Hay pruebas de que los niveles más bajos de la llamada vitamina del sol están relacionados con un mayor riesgo de EM y, además, un estudio finlandés también descubrió que los niveles de vitamina D eran más bajos durante las recaídas7. Así que ésta es otra muy buena razón para tomarse en serio su peso. La vitamina D también puede disminuir debido a otros factores, como el tabaquismo.

Cualquiera que sea la relación entre la obesidad y la EM, es una buena idea mantener el peso bajo control siguiendo una dieta sana y equilibrada y haciendo ejercicio con regularidad. Por supuesto, mantenerse en forma es más fácil de decir que de hacer cuando se tiene una enfermedad crónica como la EM. Los niveles de energía pueden ser un problema: alrededor del 75% de las personas con EM experimentan fatiga en algún momento de su enfermedad8. La clave es encontrar una actividad que le guste, ya sea caminar, nadar, bailar o trabajar en el jardín, y hacerla con regularidad a un ritmo cómodo. Sí, ponerse las zapatillas puede ser lo último que le apetezca hacer cuando ya está agotado, pero las investigaciones demuestran que el ejercicio regular puede mejorar sus niveles de energía y su estado de ánimo, por lo que todos salimos ganando.

Si le preocupa su peso, hable con su médico para diseñar un plan realista de pérdida de peso.

  1. Sitio web «National Heart, Lung & Blood Institute» – Calculate Your Body Mass Index. Disponible en: http://www.nhlbi.nih.gov/health/educational/lose_wt/BMI/bmicalc.htm
  2. Sitio web «WebMD» – Tus ‘hormonas del hambre’. Disponible en: http://www.webmd.com/diet/your-hunger-hormones
  3. La leptina en la inmunología. Matarese G, Moschos S, Mantzoros CS. J Immunol. 2005 Mar 15;174(6):3137-42. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=15749839
  4. Índice de masa corporal y riesgo de esclerosis múltiple. El papel de la leptina. Jorge Correale, María Eugenia Balbuena Aguirre, et al. Neurología 8 de abril de 2014 vol. 82 nº 10 Suplemento S24.004. http://www.neurology.org/content/82/10_Supplement/S24.004
  5. Niveles séricos de leptina en diferentes subtipos de esclerosis múltiple: ¿juega la leptina un papel en el progreso de la esclerosis múltiple? Sayyed Hamid Zarkesh-Esfahani, Ehsan Bahrami, Amir Hadi Maghzi, Masoud Etemadifar, Mohammad Kardi. The Journal of Immunology, 2011, 186, 44.9. Disponible en: https://www.jimmunol.org/content/186/1_Supplement/44.9
  6. Relación causal entre la obesidad y el estado de la vitamina D: análisis de aleatorización mendeliana bidireccional de múltiples cohortes. Vimaleswaran KS et al. PLoS Med. 2013;10(2):e1001383. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=23393431
  7. 25-Niveles de hidroxivitamina D en suero al inicio de la esclerosis múltiple. Soilu-Hänninen M, Airas L, Mononen I, Heikkilä A, et al. 2005 Jun;11(3):266-71. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15957505
  8. Sitio web «Cleveland Clinic» – Fatiga & Esclerosis múltiple. Disponible en: http://my.clevelandclinic.org/services/neurological_institute/mellen-center-multiple-sclerosis/patient-education/hic-fatigue-in-multiple-sclerosis